Los Juegos Olímpicos llegaron a su fin y en lo que se refiere al fútbol lo hizo de la manera más sorprendente e inesperada. Tras la eliminación de España la selección brasileña se convertía en la máxima candidata a hacerse con el oro, algo que no había logrado en toda su historia. El sábado se repitió la historia y México se llevó la final contra todo pronóstico debido a la superioridad mostrada por la canarinha en todo el campeonato. La selección azteca no llegaba a Londres como una de las máximas favoritas al oro después de la baja de Javier Hernández, pero poco a poco fue creciendo hasta batir a Brasil. En la final el cuadro de Luis Fernando Tena comenzó adelantándose en el primer minuto después de un error defensivo de Brasil. Tras este gol el trabajo del centro del campo mexicano fue clave para cerrar a Brasil vías en salida de balón impidiéndole llegar al área con opciones de crear peligro. En la segunda parte el gol de Oribe Peralta fue clave para sentenciar un partido en el que México fue superior a Brasil.
Una de las claves en este torneo es saber elegir qué tres jugadores mayores de veintitrés años conforman el equipo. El triunfo de México en gran parte es gracias a los tres jugadores elegidos, Corona, Salcido y Peralta, que formaron la columna vertebral del equipo. Jugadores jóvenes como Giovani, Fabian o Diego Reyes también fueron importantes en este éxito confirmando el gran rendimiento que últimamente está teniendo esta selección en categorías inferiores. El sistema más utilizado por Luis Fernando Tena es un 4-4-2 bastante bien definido, sólido de centro del campo para atrás y peligroso en adelante. La pareja formada por Diego Reyes y Mier desde el principio dio al equipo seguridad atrás y salida con el balón jugado. Por los laterales Israel Jiménez, en derecha, se decantó por un trabajo más defensivo que Chávez, en izquierda, al que se le pudo ver en más ocasiones doblando a Fabian por banda. El estilo de juego mexicano no ayudaba a que los laterales destacaran en ataque, ya que su juego era más directo que asociativo, buscando rápidamente a los hombres de arriba. En el centro del campo Carlos Salcido fue la pieza clave del equipo dando a la vez equilibrio defensivo y salida desde atrás. A su lado Jorge Enriquez era el encargado de conectar con los cuatro de arriba, aunque su trabajo defensivo ayudando a Salcido fue muy importante. En los extremos Marco Fabian y Javier Aquino eran los encargados de dar desequilibrio al juego y servir balones a los delanteros. El jugador de Chivas fue más desequilibrante y móvil apareciendo tanto en banda como en el centro. El de Cruz Azul se estuvo más fijado a la banda derecha. Arriba Giovani era el encargado de poner la calidad y aparecer por detrás de un Oribe Peralta que se convirtió en uno de los nombres de los Juegos. El de Santos Laguna anotó cuatro goles, dos de ellos en la final, además de realizar un gran trabajo de presión tras pérdida y ser el principal receptor de los balones largos enviados por parte de los centrales.
Brasil pasó de ser la mejor selección del campeonato a ser una de las decepciones, después de no conseguir un oro con el que contaba la mayoría de aficionados. Su juego irregular que le había bastado para llegar a la final no le sirvió para batir a México. Brasil llegó a esta final después de ganar todos sus partidos sin ningún tipo de apuros, pero sin mostrar un gran juego. Hasta ese momento con las acciones individuales de Neymar y Oscar y el olfato goleador de Leandro Damiao había bastado para estar en la Final. Pero una vez allí la falta de creación en el centro del campo le impidió llegar al área con facilidad ante los problemas de Neymar y Oscar para percutir en campo contrario con ventaja. Mano Menezes apostó por Thiago Silva, Marcelo y Hulk como jugadores mayores de veintitrés años. Los dos primeros dispusieron de todos los minutos rindiendo a un buen nivel. Hulk, por su parte, comenzó como titular, pero su bajo rendimiento obligó al técnico brasileño a sustituirle por Alex Sandro en los últimos encuentros para pasar a jugar en 4-3-3 en lugar del 4-2-3-1 inicial. La pareja Thiago Silva- Juan se mostró muy solvente a lo largo de todo el campeonato dominando en al mayoría de momentos el duelo contra los delanteros rivales. Por bandas Marcelo y Rafael también rindieron al nivel esperado, sobre todo el del Real Madrid, aportando tanto en defensa como en ataque. En el debe del lateral del Manchester United siempre quedará su error en la final que valió a México el primer gol. En el centro del campo la pareja Sandro- Rómulo sí rindió por debajo de las expectativas. El centrocampista del Tottenham ofreció la solvencia defensiva que se le pedía, mientras que el del Spartak Moscú debió haber aumentado su aportación en ataque sirviendo balones a los cuatro de arriba, algo que se echó en falta, sobre todo, en la Final. La participación de Alex Sandro como interior tampoco mejoró esta salida. Por la banda izquierda Neymar fue el jugador más desequilibrante del equipo apareciendo en los momentos complicados para resolver el partido. Por la otra banda Hulk no estuvo al nivel esperado, ya que apenas se le vio realizar su característica diagonal hacia adentro para resolver en el área. En la mediapunta apareció un Oscar que se vio muy lastrado por los problemas en la salida desde atrás, ya que estaba obligado a bajar al centro del campo y desde allí trasladar el balón a la zona de tres cuartos. Arriba se encontraba Leandro Damiao, una de las sensaciones de los Juegos. Seis goles y un gran juego de espaldas a portería le hacen ser uno de los delanteros brasileños con más opciones de llegar a Europa.
Estos cuatro equipos han sido los triunfadores de estos Juegos, pero los participantes en Cuartos de final también merecen menciones positivas y negativas. La mención negativa es para la anfitriona Gran Bretaña. Un equipo en el que todos los jugadores que solían formar el once han participado en Premier League debería haber estado luchando por las medallas. A pesar de presentar un centro del campo muy ofensivo en el que Allen actuaba como mediocentro más defensivo en pocas ocasiones conseguió imponer su dominio en el campo. La salida de balón fue uno de los principales problemas y es que Cleverley y Ramsey estuvieron muy desaparecidos en esta fase sin ayudar a Allen. Ante este grave problema los balones largos hacia Bellamy se convirtieron en la principal vía para crear peligro.
Menciones positivas merecen las otras tres selecciones eliminadas en Cuartos. Honduras cayó ante Brasil después de realizar un partido muy completo que estuvo cerca de dejar eliminado a la futura medalla de plata. Mendoza, Figueroa, Espinoza y Bengston conformaban la columna vertebral de un equipo que dejó por el camino a la campeona de Europa España. Senegal también dejó buena imagen y solo la campeona México y en una prórroga pudo acabar con el sueño olímpico africano. Su estilo de juego físico, de presión y de salidas rápidas propició muchos problemas a los rivales. Papa Gueye, Diamé, Konate y Kouyate conforman la columna vertebral de un equipo que dejó fuera a Uruguay. Egipto se despidió en Cuartos después de caer claramente ante Japón. Hegashi, Aboutrika, Meteab y Hassan conforman la columna vertebral de un equipo que eliminó en la primera fase a Bielorrusia.
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